sábado, 17 de marzo de 2018

MIS LECTURAS: POR TRECE RAZONES, JAY ASHER



Primero vi la serie. Después compré el libro
Me costó ver cada capítulo. Era duro ver cómo Hanna Baker se iba desmoronando, cómo una parte de ella moría por dentro con cada golpe asestado. 
Tenía una excusa para verla que me pareció importante: EL SUICIDIO HOY DÍA TODAVÍA ES UN TEMA TABÚ INCLUSO EN GABINETES DE PSICÓLOGOS, EN CONVERSACIONES CON AMIGOS.  JAY ASHER PLANTEÓ SU LIBRO DE UNA FORMA INELUDIBLEMENTE ORIGINAL, POR LO QUE LE ESTOY MUY AGRADECIDA, ASÍ COMO A LOS QUE HICIERON POSIBLE LA SERIE DE NETFLIX.  ESPEREMOS QUE DE AQUÍ EN ADELANTE MUCHAS PERSONAS NO LLEGUEN A LA DECIMOTERCERA RAZÓN....

Hanna Baker es la protagonista de la novela, y cuando ésta empieza, ella ya no vive; está muerta, se ha suicidado. Ha decidido no continuar con su vida. 
Antes de ello decidió grabar con su propia voz siete cintas de cassette, de las de antes. Siete cintas, trece caras: Por trece razones. En ellas nos explica, mientras Clay las escucha y comenta, por qué tomó esa decisión y la llevó a cabo. 
¿Por qué podría alguien poner fin a su vida?

Hanna Baker no estaba enferma. Es importante aclararlo, pues no hay nada en contra de las enfermedades mentales excepto que quien las sufre lo pasa muy mal. Supongo que lo que quiero decir es que Hanna se vio ahogada por un torbellino de situaciones dificilísimas de digerir en una edad en la que nos sentimos bastante vulnerables. Nadie está libre de pasar por una situación como esta, enfermo o no. 

El libro no tiene una moraleja. No intenta convencerte de nada, sino que muestra las situaciones en toda su crudeza. Por eso me gustó. Porque no condena el suicidio, pero tampoco lo muestra como algo bonito, como han hecho muchas películas a lo largo de la historia de la cinematografía, envolviéndolo en un halo de misteriosa fragilidad. Nada de eso. Es terrible. Y así lo cuenta Hanna. 

Ella no lo sabe, pero no tiene la culpa de las cosas que le suceden. Ni siquiera cuando Clay Jensen lo piensa. 
Hanna Baker es decididamente inocente de todo. Una víctima de la sociedad, del bullying, una persona sensible que se ve superada por las circunstancias. 

Hanna Baker no fue culpable de que la violasen aunque creyese que lo merecía o que no detuvo suficientemente bien al chico para que no la forzase, ni del accidente que ocurrió, aunque no llamase a 
tiempo para avisar de que habían chocado contra una señal de tráfico.  No pudo evitar que violasen a su compañera de instituto, ni tantas cosas que vivió por las que se sintió culpable...


No estoy diciendo que su decisión fuese la adecuada ni tampoco la repruebo. Quiero dejar muy claro que en ningún momento tratar en este post de suicidio signifique enaltecerlo, sino todo lo contrario. Solamente digo que comprendo a Hanna y que me hubiese gustado que el libro hubiese tenido otro final, pero si no hubiese empezado de una forma tan impactante, si Hanna no hubiese dejado grabada esas cintas, ese testimonio que para muchos puede resultar un verdadero castigo con una carga extra de malicia, tal vez no seríamos conscientes de cómo repercuten nuestros actos y palabras en la vida de los demás, y es esta la reflexión más importante que me despierta el libro y la serie, claro. Por eso este personaje de ficción debía estar condenado desde el principio, porque hasta que no ocurre algo verdaderamente trágico en nuestras vidas no tomamos medidas para que no vuelva a suceder, y aquí creo adivinar la intención del autor. 


Me parece especialmente importante que Hanna le diese "una última oportunidad a la vida" yendo a hablar con el orientador de estudios de su instituto. A veces no le damos importancia a los problemas de los demás porque estamos muy ocupados mirando nuestro ombligo y podríamos haber hecho algo bueno por otra persona.  Es cuando Clay Jensen reacciona, sale del instituto con Skye Miller, tan invisible para los demás, y tan llena de vida todavía....

Por trece razones también habla de la falta de comunicación entre iguales. ¿Nos conocen nuestros amigos? ¿Confiamos en ellos? ¿Tenemos tiempo para escucharlos?

Por trece razones no es un libro negativo, sino un libro que llama a despertar consciencias en los adolescentes y en personas de todas las edades de una forma original y dura como la vida misma. Ya basta de eludir responsabilidades. Somos humanos y tratamos con nuestros iguales. Vamos a darles y a darnos una oportunidad. Porque nos lo merecemos. 
Creo que este es el mejor mensaje que puedo leer entre líneas una vez acabado el libro. 
Muchas gracias, Hanna Baker por haber existido para sacudirnos interiormente de nuestra pereza, para ser amables con los demás, para sonreír al mundo y para tratar a quien tengamos enfrente como nos gustaría que nos tratasen a nosotros.


¡Un personaje genial, Jay Asher!



miércoles, 14 de marzo de 2018

MIS LECTURAS: NO HAY VERANO SIN TI/ SIEMPRE NOS QUEDARÁ EL VERANO, JENNY HAN






Supongo que todos queremos eso: un refugio para nosotros mismos, un lugar idílico donde nuestros recuerdos permanezcan casi inalterables, una zona libre de violencia o peleas, un punto neutro para todos y repleto a la vez de felicidad. 
He tardado en darme cuenta de que la protagonista de esta saga, la saga Verano, cuyo tres libros son El verano en que me enamoré, No hay verano sin ti y Siempre nos quedará el verano, no es Belly, ni Conrad, ni Jeremiah, ni Sussanah, sino la casa de verano donde todos ellos se reunían. Es esa casa lo que simboliza ese refugio, ese lugar que todos buscamos en nosotros mismos cuando crecemos: nuestro hogar. 
No podía dejar de pensar que yo también quería ir allí y estar con ellos, como le pasaba a Taylor, la amiga de Belly. No quería exactamente conocer a los chicos, sino que quería respirar el ambiente distendido que allí se vivía. 
Por eso toda la trama gira en torno a esa casa maravillosa. Los encuentros y desencuentros entre los personajes y las conversaciones más importantes siempre ocurren allí. La casa de verano tiene magnetismo: tiene historia. Y nuestros tres coprotragonistas (Belly, Conrad y Jeremíah) no paran de ir y venir a esa casa que guarda los recuerdos más felices de la infancia de cada uno de ellos, juntos. 


Cuando compré los libros creí que me iban a entretener, que serían unos libros de una calidad más bien pésima, siendo muy sincera, y no querría conservarlos. Por ello los compré de oferta en la plataforma Google Play Libros. Sin embargo, cuando los he leído, unos años después de comprarlos, me he dado cuenta de que subestimaba a Jenny Han. Una escritora tan joven, de nuestro tiempo, ha conseguido que llore con cada libro, que me ría con ellos, que empatice con cada personaje y que viera en ellos proyectada situaciones que yo misma o algunos de los seres que había conocido había vivido. Entonces la que me enamoré fui yo. Quise tener una casa como esa, un refugio y unos amigos como ellos. Suena a locura, ¿verdad? Pero uno lo desea cuando se imagina la casa de verano, y también cuando conoce a Bells, y a Conrad, y a Jeremíah. 
La autora consigue que respires el mismo aire que respiran ellos, que te sientas allí mismo, que sientas lo que ellos sienten y que, en definitiva, comprendas a cada uno de sus personajes. 
¿Sabéis qué? Estos son de los libros que se releen porque te hacen sentir a gusto contigo mismo, y decididamente, me los voy a comprar en papel. 

Jenny Han, me has conquistado el corazón. 

No puedo prometeros que vuestras lecturas sean tan felices como la mía, o tan intensas, o que no os parezcan cursis. Pero sí os aseguro que si dais una oportunidad a esta saga os sacará más de una sonrisa. 

Así, que, como ya os deseé anteriormente, ¡Feliz viaje a Cousins!!!

martes, 13 de marzo de 2018

LIBROS LEÍDOS DURANTE EL AÑO 2018






Buenas tardes.
Este es un listado de los títulos de los libros que me he leído y me leeré durante este año. Si pinchan en el título que deseen, les conducirá a la reseña correspondiente.
Muchísimas gracias.


MARZO
1-El verano en que me enamoré, Jenny Han
2-No hay verano sin ti, Jenny Han
3-Siempre nos quedará el verano, Jenny Han
4-Por trece razones, Jay Asher

domingo, 11 de marzo de 2018

MIS LECTURAS: EL VERANO EN QUE ME ENAMORÉ, JENNY HAN





La casa de verano es especial para Belly porque pasan todas las vacaciones estivales allí; en Cousins se siente como en casa y los hijos de la mejor amiga de su madre también son su familia, aunque claro, ella sabe que no lo son de verdad, porque desde siempre ha sentido algo muy distinto por Conrad....

Planteado desde una trama sencilla se desarrolla esta novela romántica y juvenil con la que todo adolescente se puede sentir identificado. De fácil lectura, la historia engancha más de lo que una cree al principio, pues en cada capítulo todo se complica y deseas saber más acerca de Belly y de todos los que la rodean. 

Pienso que Jenny Han ha escrito una saga que llega directa al corazón. Tal vez no perfecta, pero con personajes tan humanos que llegas a sentir verdadera empatía por cada uno de ellos.
Leí el primer libro de madrugada (El verano en que me enamoré) y no lo pude dejar. Así, del tirón, fue como me enteré de los veranos de Bells. Y quiero seguir sabiendo de ella, así que estoy leyendo el segundo libro de la trilogía: No hay verano sin ti

Novelas que, lejos de la ñoñería, recuerdan lo difícil que resulta ser adolescente, ser una chica adolescente y los sentimientos tan puros que entonces parecían estar al término de nuestras vidas. Un homenaje melancólico a veces, divertido en ocasiones y doloroso en definitiva a ese eterno temor de perder el amor que nos duele, pero que no queremos olvidar para no desaparecer nosotros mismos con él ni con todos los recuerdos que implica.  
La amistad, la familia el primer amor, la soledad y el compañerismo es lo que resaltaría de esta pequeña gran novela. 
Recomendada. 
Feliz viaje a Cousins. 


Gracias, Jenny Han, por haber sabido sobresalir con personajes tan tiernos en el duro mundo editorial. Son libros que llegan al corazón. 

domingo, 18 de febrero de 2018

Playa en septiembre



Miraba el mar. Estaba de vacaciones y cada día iba temprano a disfrutar de la paz de la naturaleza, del sonido inconfundible de las olas, de los primeros rayos de sol y del agua fría salobre. Lo amaba; amaba al mar sin condiciones, aunque la revolcasen las olas y la tirasen, aunque le diese miedo nadar hacia lo profundo, o la pusiese en peligro con un temporal. Cuantas más altas las olas, más la hechizaban;  cuando venía poniente y el mar se teñía de verde, más se enamoraba.

Le gustaba ir sola. Era su espacio, su intimidad, su momento del día exclusivamente para ella, acompañada por sus libros, su música y las gaviotas.

Una vieja novela reposaba en sus piernas. Su mirada se perdía en el horizonte.
Aquel día un chico vino a verla:
-¿Tienes fuego?
-Sí.
Buscó el mechero precipitadamente y se lo tendió con una sonrisa. La voz del muchacho se perdía entre el estrépito sordo del chocar de las olas en la orilla.  Se puso una mano como visera improvisada y le miró, todavía sonriendo. "Es un chico más que se ha olvidado el mechero", pensó ella.
Él tartamudeaba nervioso, tratando de alargar el momento como fuera. «Es una una chica más que me da largas», pensó él. Y así, después de darse las gracias y despedirse brevemente, los dos se sintieron rechazados sin haber hecho ninguna propuesta, sin haberle dado una oportunidad a la esperanza, sin preguntas sinceras ni respuestas posibles.

Daban las doce y el sol estaba en todo lo alto cuando todavía se miraban furtivamente desde la distancia sin saber que se gustaban. 

sábado, 20 de enero de 2018

MIGUEL ÁNGEL BLANCO EN EL RECUERDO; UNA MIRADA A ORTEGA LARA

Prólogo

No quise verlo. Dolía demasiado.  Durante esa cuenta atrás marcada por E.T.A. aquel 10 de julio de 1997, no era capaz de asomarme a la televisión más que intermitentemente. Sabía que habían secuestrado a una persona y que las horas contaban. Sabía que la matarían si el Gobierno Español no cedía a las peticiones de la banda terrorista. Sabíamos que no cederíamos. Teníamos la esperanza de que ese prisionero saliese con vida. Rezamos, salimos con las manos blancas pintadas, en alto, pidiendo la libertad de Miguel Ángel Blanco. El país era una marea de manos blancas. Un mar sin límites pidiendo paz y justicia. 
Lo asesinaron. 
Y mi vida se partió en dos mitades. 








Miguel Ángel Blanco y Ortega Lara

Ortega Lara tras la liberación


Ortega Lara hoy día





Para comprender el secuestro y asesinato (si es que tales actos se pueden comprender) de Miguel Ángel Blanco hay que remontarse al secuestro de José Antonio Ortega Lara, el más largo perpetrado por ETA.
Hay que tener en cuenta que los terroristas, defiendan los ideales que defiendan, sean de la nacionalidad que sean, son crueles hasta el límite, puesto que son radicales, así que no importa tampoco preguntarse si fue personal o no, o si un suceso fue verdaderamente desencadenante de otro. Tal vez fuera una venganza, o no; quizá solo era un medio para un fin, y después otro, y otro, y si le dábamos lo que querían, estábamos perdidos.  Nos seguirían chantajeando con violencia. Nadie estaba dispuesto a eso. 

José Antonio Ortega Lara era por entonces un funcionario de prisiones español (hoy día está retirado). Fue secuestrado en el garaje de su casa al volver del trabajo el día 17 de enero de 1996. E.T.A. exigió para su liberación el traslado de los presos de la organización terrorista a las cárceles vascas. Hay quien asegura que exigieron mucho más (liberación de presos, incluso recompensa económica). Lo cierto es que fue retenido y torturado cruelmente durante quinientos treinta y dos días en un zulo en penosas condiciones ubicado en Mondragón.
Cercano al río Deva, el zulo presentaba considerable humedad.  Hay que destacar que a José Antonio lo privaron de la luz natural del sol, que lo desubicaron en cuanto a tiempo y a espacio (encendían luces por la noche haciéndole creer que era de día y al contrario; asimismo, no tenía reloj ni podía contar el tiempo), que el zulo se hallaba bajo el suelo de una nave industrial, oculto debajo de una máquina de tres toneladas y media, y que medía tres metros de largo por dos metros y medio de ancho y un metro ochenta de alto. Ortega Lara apenas podía dar tres pasos dentro de aquel agujero. 
Ortega Lara pidió a sus secuestradores poco antes de su liberación que lo matasen, puesto que estaba seguro de que el Gobierno no cedería a los chantajes de unos terroristas. Siempre creyó en una España libre y mantuvo una dignidad extraordinaria hasta el final de su secuestro. 

El 1 de julio de 1997 la Guardia Civil lo localizó, liberándolo. En la misma operación policial, en la que hubo un despliegue de más de sesenta agentes, fueron detenidos sus cuatro secuestradores.

Según Cayetano González, Director de Comunicación del Ministerio del Interior de 1996 a 2001,  en "Hora Punta", emitido el 17 de enero de 2018, "la liberación fue un duro golpe para E.T.A." y que tras esta, "el diez de julio se recibe una llamada a las tres y media de la tarde en la centralita del Ministerio del Interior que solicita hablar con la secretaria del ministro. Se pasa la llamada sin ningún tipo de filtro y la secretaria que contesta oye lo siguiente: "Hijos de puta, lo de Ortega Lara, lo vais a pagar." Localizada la secretaria jefe, se lo dice al ministro, y hacia las cinco menos cuarto de la tarde es cuando el presidente en aquel momento del País Vasco  llama al Ministro de Interior para decirle que habían secuestrado a un concejal del Partido Popular, de Ermua, Miguel Ángel Blanco". Además afirma que fue la "crónica de una muerte anunciada". 

Miguel Ángel Blanco fue buscado por algunos miembros del comando donosti.  F.J. García Gaztelu, alias "Txapote", Irantzu Gallastegui Sodupe, "Nora" y J.L. Geresta Mujika, "Oker", lo localizaron el día diez  a las tres y media, y, tras abordarlo, lo metieron en un vehículo oscuro. A las seis y media los etarras pidieron el acercamiento de los presos de E.T.A. a cárceles del País Vasco, en un comunicado que fue reproducido en la emisora de radio Egin Irratia, diciendo que si antes de las dieciséis horas del sábado, día doce, el Gobierno, presidido por José María Aznar, no llevaba a cabo el arcercamiento de los presos, ejecutarían a Blanco. 

El concejal fue retenido en un lugar aún desconocido donde lo maniataron y permaneció hasta el día del ultimátum. El 12 de julio, tres terroristas lo introdujeron en el maletero de un vehículo y lo llevaron a un descampado de la localidad de Lasarte-Oria, en Guipúzcoa. Viendo que las exigencias no se habían cumplido, Gaztelu le disparó dos veces en la nuca.   

Blanco no murió en el acto. Una pareja que paseaba por el campo en Azokaba lo descubrió aún con vida. Fue trasladado a la Residencia Sanitaria de Nuestra Sra. de Aránzazu, pero no se pudo hacer nada por su vida. Falleció a las cinco horas de la madrugada del trece de julio de 1997.

Miguel Ángel Blanco







Miguel Ángel Blanco y los españoles
El asesinato de Miguel Ángel Blanco supuso el principio del fin de E.T.A. Hubo importantes movilizaciones en todo el país en repulsa por el terrorismo.  Se comenzó a hablar del "espíritu de Ermua", y se creó la Fundación Miguel Ángel Blanco. La entidad promotora de esta Fundación fue RTVE. 

El 30 de junio de 2006 fueron juzgados los responsables: Txapote, y Nora, a quienes se les condenó a cincuenta años de prisión.  Mujica se suicidó dos años después del asesinato. 

Todavía hoy, Miguel Ángel Blanco supone un símbolo de lucha por la paz, y repulsa por el terrorismo. Nunca tanta gente se había manifestado a la vez hasta entonces pidiendo por una causa común: por la libertad de Miguel Ángel. 


ETA dejó las armas en el año 2011.


Epílogo

Es una agradable tarde de verano, estoy paseando por el centro de la ciudad y de repente veo una furgoneta con un rostro que me llama la atención.  Es un chico muy guapo. Lo conozco. Es Miguel Ángel Blanco. Vienen desde Ermua recorriendo España, me cuenta un chico joven cuando me acerco, recaudando fondos para la Fundación. Les compro un bloc y un bolígrafo, y me pregunta si quiero dejar un mensaje escrito para la familia de Miguel Ángel. Sorprendida, asiento y veo que alrededor hay personas haciendo lo propio. Me siento y pienso lo que voy a escribir. Se lo paso al chico y le doy las gracias sinceramente. Sé que Miguel Ángel Blanco ya no se irá de mi corazón jamás. 




Fuentes:
Hora Punta
Wikipedia
Periódico El País












martes, 16 de enero de 2018

Allá donde te encuentres

Fue amor a primera oída.  ¿Quién dice que el flechazo no existe? 
Así os conocí, Dolores, a vosotros: «The Cranberries». 
No podía pasar sin vuestros discos. 

Donde quiera que estés espero que sepas lo mucho que vuestras canciones han influido en nuestras vidas.  Hemos bailado con vosotros, cantado contigo, en fin, crecido con ellas...
Y ahora no estás. 
Normalmente, cuando muere alguien famoso, solemos consolarnos pensando en el legado que nos deja. 

Ayer no me sentí así. Mientras escuchaba «Zombie» en cada telediario iba rompiéndose en mí esa parte del alma que se despierta con la música y vive de ella..., y me parece que lloré amargamente por dentro, porque me sentí sacudida. 

Dolió tu partida. Me hirió la sensación de saber que tu voz no sonará nunca más por el mundo ;me entristecí de veras. Por supuesto que lo hará en reproductores electrónicos, pero no grabando una canción, o en un directo, o en tu vida cotidiana...

Desde donde estés espero que nos veas en nuestro hacer cotidiano homenajeándote, bailando con vosotros, cantado contigo, madurando con vosotros...; tu voz peculiar nos acompañará donde quiera que vayamos, esa voz repleta de fuerza, coraje y energía. Siempre fuiste una luchadora, ¿verdad? 

Quiero que sepas que te colaste en mi corazón desde el primer día que te escuché, y ahí seguirás para siempre, Dolores O'Riordan. 

D.E.P.
In Memoriam
Dolores O'Riordan
6/9/1971
15/1/2018